Friday, February 13, 2009

Panic key: Del trayecto

“Vas al lugar equivocado, en el tiempo equivocado”
El viaje ha sido largo, los autobuses no son para nada cómodos y siempre he dicho que no es prudente viajar con niños distancias tan largas, tienden a desesperarse y muchas veces los que están cerca son los que pagamos las consecuencias, el clima ha sido frío durante todo el trayecto y en muchos tramos es casi insoportable, a este momento tengo prácticamente la mitad del cuerpo entumecido por tener la misma postura durante horas, eso y el hecho de que ciertamente estoy nervioso es lo que han hecho infernal el trayecto.

Por que fregados no viaje mejor por avión!
Me digo por momentos, sin embargo no parece que ese sea mi mayor problema en este momento, esta lo del famoso re encuentro del cual por cierto no se si estoy preparado, cual oráculo he consultado a tres de las cuatro reinas y todas coincidieron en el proceso a seguir, tengo que ver a este hombre y convencerme de una buena vez por todas de su papel en este juego.

Pero como será la recepción? De entrada creo que va a distar mucho de ser calida, a los que ahí viven no creo que agrade mi presencia, y aunque fingirán gusto (por no molestarlo a el) siempre podré ver en sus miradas ese dejo de incomodidad y por que no hasta de desprecio, además hay que arreglar las cosas, es mi obligación hacerlo, nadie mas se sentirá satisfecho sino yo. Al fin después de diez horas de camino, estoy en mi destino, tomo un taxi y me dirijo al encuentro, cruzo avenidas, todo bien, los nervios se van templando, semáforos, tengo sed, el taxista me hace dos comentarios que escucho lejanamente, no me interesan, “hay cosas mas importantes”, gente va y viene, un mercado con infinidad de camiones urbanos estacionados, un tipo en un semáforo vendiendo rastrillos, vamos entrando en calor, preparando discurso, estoy a unas cuadras, sudor en las manos y ahora es cuando se siente el vacío en el estomago, enciendo un cigarro, el taxista se molesta y me pide que baje la ventana, lo hago mecánicamente, al igual que al preguntarle cuanto cobrara, pago y bajo del vehiculo.

Una casa blanca con una camioneta roja de modelo antiguo, ventanas con mosquiteros montados en marcos de madera, una puerta rayoneada y hierba ligeramente crecida, una casa descuidada, los dos perros en la azotea observando como me acerco, aun tengo dudas, ni siquiera se si quiero hacerlo, llego a pensarlo dos veces y a punto estoy de convencerme de dar media vuelta y regresar por donde he venido, toco la puerta, no hay vuelta atrás, alguien contesta (el) que va en camino, repaso rápidamente mi discurso de presentación, pienso que después de todo este tiempo será ridículo cualquier cosa que diga, me reprendo por acobardarme, se escucha que el seguro de la puerta se retira y el momento de la verdad ha llegado, me digo en fracción de segundos:
“Realmente estoy listo para esto?... a la fregada, ya estoy aquí?"...

2 comments:

  1. Hace no mucho tiempo (para ser específica en ésta semana) tuve un “desencuentro”, que a mi punto de vista es más difícil de manejar que un reencuentro. Los reencuentros ciertamente son desconcertantes, confunden y te hacen pensar en un abanico de posibilidades: saldrá bien? Saldrá mal? Qué esperar?... En mi corta existencia he tenido ese sentimiento muy a menudo, no suelo ser una persona fácil de tratar al primer intento, por lo que los reencuentros se han vuelto parte de mi personalidad. Soy quien soy, no puedo negarlo.
    La experiencia que tuve en estos días fue desastrosa, no confío fácilmente en las personas, pero cuando lo hago me entrego del todo y este creo al día de hoy, es el problema. Confié demasiado en ésta personita, creí que sentía lo mismo, que era parte de mi vida y que juntos habíamos pasado por muchos cambios y transiciones emocionales que nos habían unido más. Las amistades hasta hace pocos días, eran a mi punto de vista lo más leal y sincero que existe, ningún amigo verdadero está junto a ti tanto tiempo por simple interés, se nota a la primera prueba de lealtad… pues éste “amigo” fue así, leal y constante, nunca abandonó el barco por muy tormentosa que fuera la travesía… hasta hace poco.
    Recuerdo muy bien lo que escribiste en la primera parte: “no debes comprometer absolutamente en nada a nadie si en verdad no tienes la convicción de hacerlo, si en verdad no lo crees, si no lo sientes”… pues mi amigo no tomó en cuenta esto, simplemente comprometió nuestra amistad sin estar convencido, no lo creía y mucho menos lo sentía. Explicar qué fue exactamente lo que pasó aún no lo sé, eso es parte del “desencuentro” que no sé manejar, que no sé explicar y que mucho menos sé sobrellevar.
    Cómo continuar? Cómo enfrentar ésta nueva realidad que no existía ni siquiera en los sueños o ideas más locas? Cómo fingir demencia y aparentar que “todo está bien”? que el egoísmo se puede aceptar por “lealtad” de los buenos amigos?… esto para mí no es fácil de entender y poner en práctica. La decepción es muy dolorosa, son heridas difíciles de cerrar y recuerdos imposibles de dejar atrás y continuar.
    Empezar nuevamente, volver a confiar… espero tener la suficiente entereza… finalmente, como dices: “realmente estoy lista? A la fregada ya estoy aquí?” no me queda más que recoger los pedazos...
    Aunque lo que escribas no sea del todo experiencias personales, me puedo identificar… gracias por seguir escribiendo.

    ReplyDelete