En algún baúl un parroquiano encontró algo así como el diario de Fontana la Bella, en una versión mas citadina que la de Austin TV y en ese diario, una hoja de papel carcomida y roída por el tiempo, su amigo que lo observaba a lo lejos, ante lo divertido del rostro de aquel hombre no pudo evitar el acercarse a leer lo que ese extraño pedazo de papel contenía, era algo así como una despedida no dicha, algo que al resto puede no importarle, pero que por el momento era lo mas apetecible a leer y decía algo mas o menos así:
Hace casi cuatro años que te conocí, tu salías de tu escuela mientras mi amigo y yo esperábamos, recuerdo que un simple hola basto por aquel momento, yo estaba muy nervioso y tu te veías tan en calma, me gusto el conocerte y disfrute el paso a paso de aquella amistad, sin embargo, no creo que imagináramos que las cosas tendrían tantos y tan inesperados giros, algunos por destino, otros por convicción propia.
No recuerdo haber tenido algún momento desagradable contigo, y si mas bien creo que nos entendimos poco mas que bien, siempre disfrute convivir contigo y no hubo salida que me pareciera aburrida al final, guardo buenos recuerdos, risas, abrazos y buenos deseos: “me quedo con el abrazo que nunca te di”
Nos despedimos un par de veces, porque tu así lo quisiste, supongo que entendías que no había prosperidad en nuestra amistad y en el fondo yo sabia que era una despedida anunciada de tiempo atrás que nos había gustado posponer, y aunque la ultima me ha parecido forzada, mi molestia nunca fue contigo, sino con quien la había ocasionado.
No critico a quien forzó ese momento, se quien es, y no lo hago porque seria rebajarme a un nivel que no deseo, seria hablar de alguien de quien no conozco ni siquiera por su nombre, mas que por habladas de gente que lo ha tratado, de vista o por un simple saludo que nunca paso de ser eso, un simple saludo, yo no tengo ese gusto, por lo tanto no tengo opinión, y aunque se por inferencia que el si tiene opinión sobre mi persona, yo no tengo ni las ganas, ni los pretextos, ni porque justificarme en nada, ya que de entrada se que seria inútil, a final de cuentas el juicio lo formulas tu.
No se si me falto algo para ti, tampoco se si fuimos los grandes amigos, esos en los que puedes confiar a ciegas (al menos yo si intente serlo), creo que alguna vez o varias paso por tu mente el pensar que no existía interés de mi parte hacia lo valioso de tu amistad, también se que ahora ya no tenemos nada que ver y que me hubiera gustado que las cosas fueran muy diferentes: “las amistades son como frutas de temporada”.
No creo que vuelva a haber re encuentro, no creo que nos volvamos a contactar, eso esta muy lejos de ser posible, y no porque yo lo quiera así, tampoco hablare sobre si fue justo o no lo que sucedió, podría ofrecerte nuevamente mi amistad, pero se que no la aceptaras, y aunque no me guste creo que te tendré que decir:
“Hasta siempre amiga, ha sido un placer el conocerte, te agradezco infinitamente por el tiempo que me regalaste, y aunque extrañaré el no poder volver a reírme a tu lado, el no poder saber de ti y ese abrazo que nunca nos dimos, es por eso que te regalo mis mejores deseos para tu vida, una felicidad plena llena de alegría, ilusiones cumplidas y sueños realizados, y en mi mas ferviente deseo esta el que puedas recordarme de la mejor manera, porque yo si lo haré, hasta siempre mi querida amiga”
Agosto 14 de 1955
Firma el que nunca envió la carta
Es así como aquella carta nunca enviada por alguien, ha terminado en un bote de basura, junto a aquel diario que empezaba por contar una historia que nunca nadie había leído, ni leerá.
Hace casi cuatro años que te conocí, tu salías de tu escuela mientras mi amigo y yo esperábamos, recuerdo que un simple hola basto por aquel momento, yo estaba muy nervioso y tu te veías tan en calma, me gusto el conocerte y disfrute el paso a paso de aquella amistad, sin embargo, no creo que imagináramos que las cosas tendrían tantos y tan inesperados giros, algunos por destino, otros por convicción propia.
No recuerdo haber tenido algún momento desagradable contigo, y si mas bien creo que nos entendimos poco mas que bien, siempre disfrute convivir contigo y no hubo salida que me pareciera aburrida al final, guardo buenos recuerdos, risas, abrazos y buenos deseos: “me quedo con el abrazo que nunca te di”
Nos despedimos un par de veces, porque tu así lo quisiste, supongo que entendías que no había prosperidad en nuestra amistad y en el fondo yo sabia que era una despedida anunciada de tiempo atrás que nos había gustado posponer, y aunque la ultima me ha parecido forzada, mi molestia nunca fue contigo, sino con quien la había ocasionado.
No critico a quien forzó ese momento, se quien es, y no lo hago porque seria rebajarme a un nivel que no deseo, seria hablar de alguien de quien no conozco ni siquiera por su nombre, mas que por habladas de gente que lo ha tratado, de vista o por un simple saludo que nunca paso de ser eso, un simple saludo, yo no tengo ese gusto, por lo tanto no tengo opinión, y aunque se por inferencia que el si tiene opinión sobre mi persona, yo no tengo ni las ganas, ni los pretextos, ni porque justificarme en nada, ya que de entrada se que seria inútil, a final de cuentas el juicio lo formulas tu.
No se si me falto algo para ti, tampoco se si fuimos los grandes amigos, esos en los que puedes confiar a ciegas (al menos yo si intente serlo), creo que alguna vez o varias paso por tu mente el pensar que no existía interés de mi parte hacia lo valioso de tu amistad, también se que ahora ya no tenemos nada que ver y que me hubiera gustado que las cosas fueran muy diferentes: “las amistades son como frutas de temporada”.
No creo que vuelva a haber re encuentro, no creo que nos volvamos a contactar, eso esta muy lejos de ser posible, y no porque yo lo quiera así, tampoco hablare sobre si fue justo o no lo que sucedió, podría ofrecerte nuevamente mi amistad, pero se que no la aceptaras, y aunque no me guste creo que te tendré que decir:
“Hasta siempre amiga, ha sido un placer el conocerte, te agradezco infinitamente por el tiempo que me regalaste, y aunque extrañaré el no poder volver a reírme a tu lado, el no poder saber de ti y ese abrazo que nunca nos dimos, es por eso que te regalo mis mejores deseos para tu vida, una felicidad plena llena de alegría, ilusiones cumplidas y sueños realizados, y en mi mas ferviente deseo esta el que puedas recordarme de la mejor manera, porque yo si lo haré, hasta siempre mi querida amiga”
Agosto 14 de 1955
Firma el que nunca envió la carta
Es así como aquella carta nunca enviada por alguien, ha terminado en un bote de basura, junto a aquel diario que empezaba por contar una historia que nunca nadie había leído, ni leerá.

No comments:
Post a Comment