¿Quien dice que no se puede sacar algo de provecho en una discusión con una persona necia e intolerante? Para muestra el siguiente relato:
Mientras escuchaba (con el cerebro licuado) los argumentos bofos y soporíferos de cierto personaje vestido completamente de negro que basa su ideología en solamente eso, en vestir trapos negros diariamente, sobre el por que una persona que gusta escuchar cumbias resulta ser invariablemente y sin excepciones, ignorante, indigna, inculta y cuanto adjetivo despectivo se les venga a la mente, recordaba lo importante que resulta el llevar siempre en el auto o en el bolsillo unos kleenex, y es que realmente nunca se sabe cuando surgirá la necesidad de utilizarlos, desde un perejilazo en los dientes, hasta un moco furtivo. Resulta realmente de pésimo gusto el buscar remover el perejil en los dientes con los dedos de las manos, porque como es sabido, la boca es la zona más sucia del cuerpo humano, no es bien visto el hacer esto, lo mismo ocurre con el moco, no se debe remover con las manos, siempre será mejor visto hacerlo mediante el uso de un pañuelito o en su defecto y en este caso con un kleenex, eso da un estatus y la impresión de ser una persona preocupada por el aspecto, por la imagen y que además tiene la delicadeza de tomar una situación tan poco agradable socialmente hablando como esta con una clase y estilos propios y dignos de la más alta etiqueta.
Tras fumarme el cigarro (incluso desde que comencé a fumármelo), decidí que la conversación con aquel elocuente personaje había terminado y que en efecto, había llegado el momento de ir a comprar unos kleenex. Desde entonces, cargo unos en la guantera del carro.
Mientras escuchaba (con el cerebro licuado) los argumentos bofos y soporíferos de cierto personaje vestido completamente de negro que basa su ideología en solamente eso, en vestir trapos negros diariamente, sobre el por que una persona que gusta escuchar cumbias resulta ser invariablemente y sin excepciones, ignorante, indigna, inculta y cuanto adjetivo despectivo se les venga a la mente, recordaba lo importante que resulta el llevar siempre en el auto o en el bolsillo unos kleenex, y es que realmente nunca se sabe cuando surgirá la necesidad de utilizarlos, desde un perejilazo en los dientes, hasta un moco furtivo. Resulta realmente de pésimo gusto el buscar remover el perejil en los dientes con los dedos de las manos, porque como es sabido, la boca es la zona más sucia del cuerpo humano, no es bien visto el hacer esto, lo mismo ocurre con el moco, no se debe remover con las manos, siempre será mejor visto hacerlo mediante el uso de un pañuelito o en su defecto y en este caso con un kleenex, eso da un estatus y la impresión de ser una persona preocupada por el aspecto, por la imagen y que además tiene la delicadeza de tomar una situación tan poco agradable socialmente hablando como esta con una clase y estilos propios y dignos de la más alta etiqueta.
Tras fumarme el cigarro (incluso desde que comencé a fumármelo), decidí que la conversación con aquel elocuente personaje había terminado y que en efecto, había llegado el momento de ir a comprar unos kleenex. Desde entonces, cargo unos en la guantera del carro.
